19 Jun, 2006
Deslocalización de Braun: caridad cristiana o justicia social
Ahora bien, si criticas que una compañía como Braun decida trasladar su producción a países con ínfimos costes laborales desde un prisma católico, entonces los neocons ibéricos elogiaran tu espíritu caritativo y dadivoso. Pobrecitos esos trabajadores que ahora se quedaran en la calle. Y sus familias tradicionales, ¿de qué viviran?
La eterna pregunta: ¿Caridad o justicia? Según para quién no hay nada de justo o de injusto cuando se critica la draconiana decisión de Braun. Es cuestión de modelo. Y para modelo, el austroliberal es dogma, la verdad revelada. Pero si lo que llena tu corazón es la profunda compasión por aquellos que, lejos de tener derechos por ser ciudadanos y por ser trabajadores, lo que deben esperar son buenas dosis de paternalismo, entonces estás recorriendo el camino de la fe y la esperanza.
Ahora lo entiendo. Para algunos lo peligroso del modelo socialdemócrata es que trastoca la correlación de fuerzas. Prefieren dar limosna aunque no la pida nadie que negociar entre iguales. Incluso cuando las fuerzas y los recursos con los que cuenta cada uno albergan un profundo desequilibrio. Es mejor que sea Dios el árbitro y lo hagamos porque es moralmente adecuado, que no porque una legislación duramente peleada nos reconoce derechos y garantías.
Es el típico cinismo católico. Peco, me confieso y ya está. Es la desfachatez de una organización que, con algunas gloriosas excepciones como Jesús de Nazareth, Monseñor Romero, Juan XXIII, la Madre Teresa de Calcuta y Pere Casaldáliga, entre otros pocos, siempre ha estado del lado de los más poderosos. Ya sea por omisión o por acción ha permitido que ocurrieran los peores crímenes y las mayores injusticias.
¿Cómo es aquello?... ah! Sí. La caridad bien entendida comienza por uno mismo. Nunca lo he entendido muy bien, la verdad, pero debe querer decir que para repartir antes tienes que poseer. Lo malo es que algunos se han quedado en la primera parte. Llevan años y años acumulando a costa de los que sólo tienen el valor de su trabajo, como los de Braun. A ver si cuando quieran ponerse a repartir ya es tarde.
En todo caso, apelo al corazón piadoso de los neoliberales de misa dominical, domund y golpes en el pecho para que convenzan a los directivos de Braun, que los pobrecitos y laboriosos cristianos de Braun no merecen lo que les van a hacer. Eso si hagan algo más que rezar, por favor.
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