seccio sindical d´UGT-Troll (SOT-UGT).
 BLOC PARA LA DIFUSIÓN Y DISCUSIÓN DE TEMÁTICAS SINDICALES|-|-|-|-|-|-|-|..CORREO ELECTRÓNICO: sot.ugt@gmail.com "Todas las organizaciones que componen la UGT de Catalunya se comprometen a practicar entre sí la solidaridad moral y material, haciendo todos los esfuerzos y los sacrificios que las circunstancias permitan a fin de que los trabajadores no se vean obligados a ceder en las luchas que provoquen sus demandas. Los afiliados que sufran represalias por causa de la defensa de los intereses de la UGT de Catalunya serán atendidos por las organizacines a las que pertenezcan". Título VII. De la Solidaridad y su articulación, Artículo 25 de los Estatutos de la UGT de Catalunya. "El día que los proletarios de Cataluña figuren en la Unión General de Trabajadores, estarán de pésame todos los patronos de nuestro país, porque no podrán abusar como hasta aquí de aquéllos a quienes explotan". A los socialistas catalanes. Pablo Iglesias, El Socialista, 24/10/1925.Xarxa sindical

7 May, 2008

El pasado 1º de mayo varios compañer@s del SOT-UGT estuvimos en la manifestación de Barcelona. Vamos a la mani siempre que podemos porque lo hemos hecho siempre y te vas encontrando con los compañeros de militancia que han ido tomando otros caminos pero con los que acabas coincidiendo siempre en esta fecha y otras puntuales, cuando a la derecha de siempre le da por cometer alguna barrabasada. Supongo que sucede que para muchos de nosotros el sindicalismo es la misma esencia de la vida y ya no sabemos distinguir lo uno de lo otro. No sólo la vida se constituye en una pasión estéril –al encuentro del gran hacedor de aforismos que fue Sartre- sino la pasión doblemente inútil por el sindicalismo que nos llena de un convencimiento claro en cuanto a las escasas posibilidades de éxito colectivo. El encuentro de la multitud sigue teniendo todavía un halo de secreto mágico en una radiante mañana primaveral, pero incita de seguida a una reacción de nostalgia por el paso inexorable de los años. Cuando empecé a ir a las manis del 1 de mayo por los primeros noventas, la asistencia era infinitamente mayor, empezaba antes y mucho más atrás para dar acomodo a una comitiva de decenas de miles de manifestantes; los veteranos de la década anterior ya contaban una letanía parecida en cuanto a las décadas precedentes. No nos tenemos que dejar impresionarnos por el pasado pero sí entiendo la necesidad de dar respuesta a una pregunta que se reformula y se presenta con una intensidad cada vez mayor: ¿No está en crisis la misma noción de sindicalismo de clase?. Nos debemos hacer esta pregunta si consideramos como cierta una contradicción que tiene carácter de irresoluble, es decir la creciente disociación entre capacidad de representación y capacidad de negociación, o traducido en términos más asequibles: capacidad de asegurar el nivel de cohesión y de reproducción de la clase social. Si se da una mirada general sobre lo que significa el primero de mayo, lo que ha quedado de ritual, la decreciente atención que se le presta desde los medios de comunicación no deja de ser sorprendente que nos encontremos en el mismo momento histórico con la mayor capacidad en términos de delegados/as electos/as y de afiliación. ¿Nos podemos dejar de preguntar sobre la contradicción de que sobre una masa de cien mil delegados entre los dos grandes sindicatos apenas se congregaran en las capitales catalanas poco más de cinco mil trabajadores? Ya no se trata ni de hablar de afiliados a los que se les supone un nexo de unión mucho más débil, sino a un ejército de delegados que ha pasado por todo un proceso de adhesión activa. No casan las cifras que quedan a los dos lados de la igualdad. No se entiende esa creciente disociación entre un mayor número de efectivos y un declive en la capacidad real de presentarse ante la sociedad rodeada del imaginario propio, y portando valores universales frente a un auditorio cada vez más menguado. A mi modo de ver, el 1 de mayo es el exponente primaveral de unas organizaciones sindicales que se siguen proclamando portadoras de unos valores universales incuestionables, pero que han perdido la capacidad hegemónica de aglutinar a los diferentes sectores sociales subalternos. En esencia todos los sindicatos de clase se siguen organizando como hace cien años, como si la globalización económica y la concentración del capital no hubieran existido; como si el sector secundario fuera el predominante con el fordismo intacto en economías cerradas, o como si la misma evolución económica no hubiera echo añicos la misma fuente de la capacidad obrera para organizar el monopolio en la oferta de trabajo. Las relaciones sociales que casi obligaban a la solidaridad material ( el gran taller fordista, el barrio, la huelga) han desaparecido y sólo queda el recuerdo indeleble para el que vivió la solidaridad entre trabajadores. Un lenguaje extraño para la generación de hoy, un lenguaje con características de jerga que es apercibido por la mayoría de trabajadores como el exponente de un grupo cerrado con perfíles corporativos que defiende y/o representa a un pequeño sector de trabajadores pero no al conjunto. Para ser fieles a los primeros de mayo sucesivos se impone una tarea primera en el ámbito del sindicalismo: la interpretación correcta del signo de los tiempos. Aquella organización que sepa aprehender las líneas de fuga que marcan la sociedad será la que se lleve el gato al agua y la que recuperará el favor (interesado) de los trabajadores; si ninguna organización sindical siente esta necesidad, no va a cambiar nada pero la clase trabajadora se desdibujará aún más dando la llave del gobierno a la derecha reaccionaria ( a la del racismo y la privatización) y completando el ciclo de trasbase de riqueza del trabajo al capital y la desarticulación del estado del bienestar. Nos encontramos en un momento de desconcierto y que debe de ser necesariamente de cambio. El ciclo del sindicalismo de ramo ha llegado a su fin (posiblemente con su maridaje con el sistema de comités de empresa), sin embargo no se vislumbra ninguna alternativa plausible. A nosotros/as nos pillará, vayan las cosas como vayan, trabajando por que de algún modo, esta apuesta tan firme y tan descorazonadora a la vez, de organizar y defender a los trabajadores ya ha decidido por nosotros. Y el año que viene volveremos a la manifestación del 1º de mayo porque la capacidad de indignación es la misma hoy que el día que asesinaron a los mártires de Chicago.

628 lectures
comentarios
Añadir comentario













Bold Italic Link