seccio sindical d´UGT-Troll (SOT-UGT).
 BLOC PARA LA DIFUSIÓN Y DISCUSIÓN DE TEMÁTICAS SINDICALES|-|-|-|-|-|-|-|..CORREO ELECTRÓNICO: sot.ugt@gmail.com "Todas las organizaciones que componen la UGT de Catalunya se comprometen a practicar entre sí la solidaridad moral y material, haciendo todos los esfuerzos y los sacrificios que las circunstancias permitan a fin de que los trabajadores no se vean obligados a ceder en las luchas que provoquen sus demandas. Los afiliados que sufran represalias por causa de la defensa de los intereses de la UGT de Catalunya serán atendidos por las organizacines a las que pertenezcan". Título VII. De la Solidaridad y su articulación, Artículo 25 de los Estatutos de la UGT de Catalunya. "El día que los proletarios de Cataluña figuren en la Unión General de Trabajadores, estarán de pésame todos los patronos de nuestro país, porque no podrán abusar como hasta aquí de aquéllos a quienes explotan". A los socialistas catalanes. Pablo Iglesias, El Socialista, 24/10/1925.Xarxa sindical

12 Mar, 2008

A raíz del 85 aniversario del asesinato de Salvador Seguí han aparecido varias colaboraciones sobre la figura del Noi del Sucre, una figura histórica de primer orden sin la que no se puede entender el primer tercio del siglo pasado en Catalunya. Sin embargo, las aportaciones que se han realizado con motivo del acto de homenaje realizado por sindicalistes x la sobirania no me parece del todo afortunadas, sobre todo el último post con la firma de Chakir El Homani desde su blog personal. En primer lugar -y hablo siguiendo los argumentos de Chakir-"este país" tiene tradiciones sindicales diferentes y la del Noi del Sucre no es precisamente la que pueda representar hoy en día la UGT.
Salvador Seguí fue una persona importante sin lugar a dudas, y este hecho queda corroborado por el privilegio que gozan pocos personajes históricos de ser reivindicados por diferentes corrientes políticas o sindicales muchas veces encontradas. Al "Noi" lo reivindican sus herederos legítimos: los sindicalistas libertarios, pero también la UGT y CCOO. Esto es muy difícil de conciliar, más aún la pretensión de Camil Ros o Cesc Poc de considereralo poco menos que un sindicalista x la sobirania "avant la lettre". Evidentemente estas aportaciones son anacrónicas, es decir, pecan de ese vicio tan humano y tan histórico de aderezar el pasado según las necesidades del presente. Siguiendo al hilo de lo razonado por nuestro compañero de Avalot, se me antoja difícil considerar si la decisión de acabar con la huelga general fue acertada y si constituyó la primera piedra de un sindicalismo nacional caracterizado por la moderación y la negociación. Siguiendo con la elucubración histórica, yo apostaría por el no, dado que el propio Salvador cayó abatido por las balas de los empresarios apenas tres años después. Fue uno de tantos líderes obreros que cerró la lista de los asesinados por los pistoleros patronales. Muchos de los trabajadores que la noche de la plaza de toros pudieron besar a sus mujeres e hijos luego irían cayendo uno a uno victimas de una clase empresarial que no quería interlocución ni radical ni moderada. A mí se me hace extraño pensar que Salvador Seguí fuera treintista, quién puede definir una trayectoria así. Un compañero de los años del plomo como Ángel Pestaña (un sindicalista con menos "charme" pero mucho más adecuado al pérfil que busca Chakri como precursor)acabó en posiciones moderadas en los treintas con el Partido Sindicalista, proceso contrario al que llevaron muchos sindicalistas socialistas que de la participación en elecciones o la colaboración con la dictadura de Primo de Rivera, evolucionaron a posiciones revolucionarias. El propio Joan Peiró -otro héroe que hay que reivindicar día sí y día también- regresó a la CNT una vez que las elites burguesas hicieron imposible la concertación social como fundamento del régimen político.

En todo caso, El Noi del Sucre actuó en función de las urgencias del trienio negro, quizás pesó más el miedo a los Cambós y compañía o al general MartínezAnido que la opción por la moderación, o quizás creyó que la correlación de fuerzas o la falta de hegemonia dentro de la clase trabajadora no aconsejaba un golpe de fuerza como el que los bolcheviques habían dado apenas unos meses atrás en San Petersburgo. Lo que me parece más correcto con la trayectoria personal del Noi del Sucre y en general, con la evolución de la clase obrera catalana es la consideración que anteponía la lealtad a la clase social por encima de la patria, concepto éste poco maduro y extraño a los obreros/as de inicio del siglo XX. Los trabajadores/as del primer tercio siglo tuvieron que hacer frente a una burguesía hostil que apostaba por liquidar manu militari "la cuestión obrera", esto fue a la postre lo que mantuvo la radicalidad del obrero catalán hasta la derrota en la guerra civil; y esto fue, por otro lado, lo que hizo que el proletariado catalán diera la espalda al modelo de concertación social que simbolizaba la UGT, que languideció en la marginalidad hasta el mismo 1936.

Por tanto, y para acabar, me uno a la admiración al Noi del Sucre y no sólo para él, sino para todos los sindicalistas de primeros de siglo que hiceron posible las organizaciones obreras más potentes de la historia contemporánea. Pero la memoria de Salvador Seguí pertenece a los suyos, a los sindicalistas libertarios. Si los compañeros de UGT que forman parte de sindicalites x la sobirania quieren buscar referentes históricos que refuercen sus posiciones actuales tendrián que buscar en otros caladeros, en la modesta UGT de entonces, en personajes que no evocan, sin embargo, tantas resonancias heroicas, sindicalistas como Cuenca, Comorera o el propio Comaposada. No mucho, o en otros hitos como los aludidos Layret o Companys, personajes dignos de homenaje y de admiración pero que pertenecían a otra clase social, no a la clase trabajadora.



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